El Reglamento Europeo de IA ya es de aplicación con nuevas obligaciones
El 2 de agosto de 2026 entró en vigor el AI Act con obligaciones de transparencia para IA generativa. Microsoft, OpenAI, Google, Meta, Anthropic y Mistral ya se adherieron al Código de Práctica. Críticos como EDRi y Access Now exigen auditorías independientes y mayor protección de datos.
El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) entró en vigor el 2 de agosto de 2026, activando obligaciones de transparencia para proveedores y despledores de sistemas de IA en toda la Unión Europea. El artículo 50 exige que toda IA de alto riesgo y los sistemas generativos identifiquen claramente su origen, para que las personas sepan cuándo están interactuando con una inteligencia artificial o consumiendo contenido generado por ella. Las empresas tienen hasta diciembre de 2026 para implementar marcas invisibles y detectables en imágenes, vídeos, audio y texto, y para que los usuarios puedan rastrear su origen. La AI Office y las autoridades nacionales de vigilancia ya pueden iniciar investigaciones desde esa fecha.
Grandes proveedores de IA como Microsoft, OpenAI, Google, Meta, Anthropic y Mistral ya se han adherido al Código de Práctica de Transparencia de la UE, publicado el 10 de junio de 2026. Anthropic empezó a aplicar marcas de agua invisibles en todo el output de Claude, Meta confirmó su adherición a finales de julio, y Microsoft y Google ya incluyen avisos de IA en sus herramientas profesionales para clientes europeos. Alrededor de 190 organizaciones se han adherido al código, pero más de 100 aún deben demostrar cumplimiento mediante otras vías ante la autoridad de supervisión competente.
Las pymes y los desarrolladores de código abierto tienen un marco menos restrictivo pero aun así sensible. Los modelos de IA de propósito general con licencia de código abierto (GPAI) como Llama, Mistral o Qwen solo deben cumplir con requisitos específicos y no están expuestos a multas elevadas. Sin embargo, la falta de recursos para implementar marcas y sistemas de detección sigue siendo un reto importante. La UE ha señalado que las organizaciones pueden solicitar extensiones razonables si demuestran limitaciones económicas o técnicas, pero deben presentar justificación documentada.
Las críticas principales provienen de organizaciones de defensa civil como European Digital Rights (EDRi), Access Now y el Coalition Against Deepfakes. Estos grupos han denunciado lagunas en la protección de datos personales, falta de auditorías independientes y riesgos de manipulación masiva. El debate también incluye a empresas como Adobe y Stability AI, que rechazan ciertas disposiciones sobre derechos de autor y han planteado demandas ante tribunales europeos. La Comisión Europea ha respondido publicando lineamientos adicionales sobre cómo demostrar cumplimiento de manera equivalente, pero los grupos sostienen que los plazos son cortos para pymes con presupuestos limitados.
Las exenciones disponibles incluyen sistemas de IA de uso estrictamente personal, investigación científica y desarrollo, y contenido editado por humanos con revisión editorial explícita. También están exentos los empleadores que usan IA internamente sin publicar output generado, las aplicaciones de IA para uso doméstico con limitaciones claras, y los modelos entrenados exclusivamente con datos publicados bajo licencias abiertas. Las organizaciones que utilizan IA para generar contenido sobre asuntos de interés público sin revisión editorial humana deben incluir etiquetas visibles, al menos en formato de texto o marcas de agua.
Observación: el cumplimiento del AI Act marca un punto de inflexión en la regulación global de la IA. Aunque las grandes empresas tecnológicas ya tienen equipos dedicados a la transparencia, el reto principal es garantizar que pymes, startups y proyectos de código abierto cumplan sin que la normativa frene la innovación. La clave está en la implementación proporcional y en los mecanismos de apoyo que la UE ofrece a organizaciones con recursos limitados.